viernes, 8 de noviembre de 2013

PACTO DE IZQUIERDAS YA (o nos vamos todos al carajo)

CORAL BRAVO
Retazos
Pacto de izquierdas
“Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada para contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”, decía en una entrevista periodística en 2007 José Saramago. También decía Saramago que “no conozco nada más estúpido que la izquierda”. Y debe ser muy estúpida la izquierda española para que hayamos llegado a vivir lo que estamos viviendo ahora, habiendo tenido a su favor a la mayoría de españoles durante la mayor parte del tiempo de la historia de nuestra democracia.

Y debe ser muy estúpida la izquierda española para estar enfrentada internamente, en sus diversas ideologías, a modo de enemigos que compiten por el poder desde bandos opuestos. Socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, socialdemócratas, demócratas cristianos (paradoja suprema, pero ya sabemos que de todo hay), laicistas, ateos, parecen todos concentrarse más en las, muchas veces sutiles, diferencias ideológicas que les separan que en los objetivos primordiales que son, o deberían ser, los que les unen. Y parecen olvidarse de que el faro de guía, que disipa los oscurantismos de toda formación política progresista, es la defensa a ultranza de los Derechos Humanos, la igualdad social, los derechos colectivos y una sociedad plural, justa, laica, igualitaria e intercultural.

Los “enemigos ideológicos” de la izquierda no son otros sectores de la izquierda, sino los postulados reaccionarios, totalitarios y conservadores de la derecha. Y algo tan simple parece, en muchas ocasiones, estar a años luz de la visión política de las principales formaciones que se denominan progresistas en este país. Tanto es así que muchos recordamos el apoyo de IU en Extremadura al PP como ejemplo paradigmático del caos y la desunión en que está sumida la izquierda española. Desunión que, a todas luces, beneficia enormemente a la derecha, como hemos constatado en no pocas ocasiones. Y es que la sensación general que se tiene del PSOE es que se ha convertido en un satélite edulcorado de la derecha. Se lo ha ganado a pulso.

Divide al adversario y vencerás, es una táctica muy empleada por ciertos ámbitos del poder que, sabiéndose en inferioridad moral frente a sus adversarios, no cejan en ponerla en práctica, a la mínima ocasión, con el fin de debilitar al contrincante a la hora de conseguir sus objetivos. Introducir “topos” que desorienten ideológicamente a los contrarios es otra táctica asiduamente empleada por esos mismos que, ante la imposibilidad de alzarse con las mayorías limpiamente, gustan de desestructurar al oponente expandiendo, en el seno de sus organizaciones, corrientes de opinión ajenas a sus ideas primigenias. A vuela pluma me viene a la mente un libro que leí, comprado y editado en Francia, que narraba el supuesto trabajo concienzudo de topos en las organizaciones anarquistas españolas de principios del siglo XX, con el objetivo de desmembrarlas, radicalizarlas y, finalmente, acabar con ellas, como así ocurrió. Curiosamente, algunos de esos “topos” adiestrados provenían, supuestamente, del ámbito eclesial, y su objetivo último era acabar con aquellos incipientes movimientos obreros que amenazaban con acabar con el paradigma abusivo y totalitario de los poderes tradicionales del status quo.

Ignoro si los partidos políticos progresistas españoles son o no, en la actualidad, víctimas de este tipo de inmorales artimañas. Quiero creer que no, pero no lo tengo del todo claro. Lo que sí sé es que en el partido mayoritario de la supuesta izquierda española, PSOE, existe un lobby conservador y católico que desvirtúa la ideología primigenia progresista y laica del partido. Y sí sé, como sabemos todos, que el PSOE está habitado por supuestos progresistas más papistas y más conservadores que el propio papa. Así le va al partido. Es hora inminente e inaplazable, como he dicho en más ocasiones, de que la izquierda mayoritaria de este país se redefina, se despoje sin tapujos de tanto elemento disonante, se reestructure con fuerza, actúe en alianza con la sociedad española y deje de jugar a ese infame buenismo tanto como al despiste.

El director de ELPLURAL.COM, Enric Sopena, en un artículo del pasado lunes, parafraseaba al juez Baltasar Garzón, quien alienta a las principales formaciones de la izquierda española, PSOE e IU, a marchar en la misma dirección, e insta al PSOE a reunir a las diferentes fuerzas de la izquierda para, en bloque, derrotar a “la derechona” y acabar con “la debacle en la que nos ha metido la política destructiva del Gobierno”. Y hablaba de la importancia de la unidad básica de todas las fuerzas de izquierda si quieren recuperar la confianza ciudadana.

No es tiempo de marear a la perdiz, ni de fijarse en las diferencias, ni de enredarse en rencillas partidistas, ni arribistas, ni personales. Es hora de despojarse de débitos y vasallajes. Es hora de ir todos a una. La mayoría de los españoles son votantes de izquierdas. No permitamos que, a pesar de ello, vuelva a ganar la derecha, esta derecha “extrema” que está desolando el país y todo lo que se mueve (y lo que no se mueve también). Ni confiemos en sus marcas blancas, partidos que, como UPyD o Ciutadans, siendo lobos saben disfrazarse muy bien de corderos. Ese es el único camino. En caso contrario, este país irá, directamente y sin paliativos, camino del más hondo de los precipicios. Y la responsabilidad no sería sólo de la derecha.

Coral Bravo es Doctora en Filología

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